La ciudad se une en un clamor ensordecedor. Todos gritan, saltan, agitan los puños al cielo exigiendo justicia. Guerreros que han despertado del sueño, aunque todavía no lo suficiente. Luchando por salir de la dimensión en la que les han atrapado y les controlan disfrazando las cárceles de parques de atracciones con luces de colores envolventes y adictivas. Cada vez son más, pese a que los medios de comunicación pretendan ocultar su número y potencial peligrosidad.
Movimiento en las aulas. Protestas de descontento en las puertas de los centros educativos, incitando a los viandantes a unirse, a despertar. A tí que estás mirando, también te controlan, te roban, se ríen maliciosamente de tu inocencia, de lo pequeño que eres, y de que te gusta vivir en la ignorancia mientras ellos disfrutan de tus recursos vitales. Entre clases, estudiantes que deberían estar preparándose para "la prueba", pelean y pierden entrenamiento pintando sábanas con mensajes alarmantes para poder tener un futuro tras "la prueba", que descuidan más día a día. Las contradicciones se suceden, y los guías y maestros de la juventud, lloran por ellos, por los que no se dan cuenta de que es su vida la que está en juego y por los que sí lo hacen, y sufren. Les ayudan, les movilizan, intentan educarles, pese a todas las barreras que se presentan, para un mundo mejor. Ese que si no construyen ellos no existirá.
Se encierran en el trabajo, para seguir protestando, se tapan con mantas y corren disfrazados de ladrones por las calles Se ponen máscaras anónimas, inventan y expanden consignas, hacen pintadas clandestinas en las calles, reparten folletos informativos con la esperanza de que no acaben en la papelera más cercana, ruegan el ejercicio del pensamiento y crean grupos de resistencia en la red, la misma que intenta someterles y reprimirles.
Mientras tanto... siguen creciendo.
El arte es una mentira que nos permite decir la verdad.
Pablo Picasso
Pablo Picasso
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sábado, 4 de febrero de 2012
domingo, 15 de enero de 2012
Bellas cosas.
Una risa desenfrenada y desconcentrante.
Fruto de un lapso de tiempo en el que una mano amiga se acercó a esa persona y la ayudó a salir un rato del pozo para impedirme estudiar.
La aprobación en una delicada rosa.
Que pétalo por pétalo es pintada con amor y va haciendo crecer el estilo, aún un pequeño embrión.
Pasos precipitados por la ciudad con sabor a plátano.
Despiertan, ajetrean y complican una mañana tranquila en compañía de dos estrellas.
La primera escucha.
La de alguien que acoge e integra. Y quizá ha cambiado un poco.
Y esa lágrima que no sabía que se derramaba...
Esa que iba por mí. Esa que nunca pensé que tuviera fuerza.
Bellas cosas que han hecho de mi fin de semana algo precioso.
Fruto de un lapso de tiempo en el que una mano amiga se acercó a esa persona y la ayudó a salir un rato del pozo para impedirme estudiar.
La aprobación en una delicada rosa.
Que pétalo por pétalo es pintada con amor y va haciendo crecer el estilo, aún un pequeño embrión.
Pasos precipitados por la ciudad con sabor a plátano.
Despiertan, ajetrean y complican una mañana tranquila en compañía de dos estrellas.
La primera escucha.
La de alguien que acoge e integra. Y quizá ha cambiado un poco.
Y esa lágrima que no sabía que se derramaba...
Esa que iba por mí. Esa que nunca pensé que tuviera fuerza.
Bellas cosas que han hecho de mi fin de semana algo precioso.
lunes, 9 de enero de 2012
¡Feliz año 2012!

Año nuevo, grano nuevo.
Para aumentar el mal fario que la televisión y los mayas han levantado en contra de la humanidad y otros muchos animales terrestres, nada más sonar la última campanada me salió un grano en la frente. Que no es que me moleste, qué va. Es... entrañable. Puede que hasta le ponga nombre y todo.
El año pasado por estas fechas me recuperaba exitosamente de una terrible experiencia enfermiza en la que sólo me alimenté de agua con limón y azúcar. Osea que os podeis imaginar mi pasada Navidad. La comida fue realmente adorable. No por nada, sino porque contagié a toda mi familia y no nos gastamos un duro en marisco y pijotadas consumistas navideñas.
Este año, en cambio, he vuelto a sentir la Navidad. Esos días previos en los que te encaminas a toda leche a comprar los regalos para tu familia y te quedas sin nada en tu ridícula y vacía hucha, esos días en los que tienes que tener en cuenta cada prenda de ropa que sacas del armario por si la quieres meter en la maleta. Vale, de acuerdo, esas son las peores partes, pero lo mejor está por venir.
He pasado una semana y media rodeada del típico ambiente Navideño en casa de Abuela Materna. Os lo describiré someramente, porque para entender el concepto debeis experimentarlo en vuestras carnes.
Mi abuela, cocina para un regimiento y además todo el mundo lleva algo, por lo que en la cocina (que es una piltrafilla de 3mx4m), se organiza un guirigay de platos y personas entrando y saliendo para poner la mesa. Mi abuela se pone nerviosa. Somos tantos que hay que comer por turnos (no sé si os he explicado que mi familia es una sola, mi abuela y mi padre son primos, y aunque solemos separar las familias, mis abuelos paternos estaban allí) así que a los jóvenes nos mandan a casa del primo, que vive al lado. Cuando acaban unos, hay que recoger la mesa y poner la siguiente, así que el lío en la cocina es aún más impresionante. Y como parece ser que algunos de los individuos de las generaciones venideras han sido educados para tardar media hora en abrir un cajón y sacar un tenedor, no hay que dé pie con bola. Falta resolución. Mi abuela se pone nerviosa y empieza a pensar que somos inútiles. Todo esto ocurre mientras en el salón, la gente está teniendo veinte conversaciones simultáneas. Uno de mis tios empieza a contar algo haciendo un montón de comparaciones acertadísimas en las que nunca caerías, otro se pone a decir tonterías mientras bebe vino, otro se pone a hablar de filosofía y metafísica mientras mi abuelo se duerme en el sofá, mis tías marujean y mi perro da vueltas pidiendo un triste destín navideño. Mi abuela, en misa y replicando manda callar a uno, se ríe de la gracia del otro y sigue quitando la mesa mientras mi madre intenta quitarla a ella de enmedio. Muchos escuchan y ríen. Mis primos y yo nos reímos con todo e intentamos ayudar. Y el salón tampoco es muy grande. No hay intercambio de regalos conjunto, no hay juegos, pero hay mucha risa y el volumen con el que suelen hablar (muy fuerte) cambia (a voces).
Envuelta en risas y anécdotas he conocido más mi ciudad. Tenía que reconciliarme con ella, aún tengo que hacerlo, porque de pequeña la amaba tanto y en los últimos años le he cogido tanto miedo. Pero Sevilla es pura magia y color.
Por primera vez he patinado sobre hielo, e ido a ver ruinas romanas, he jugado al halo, he ido a algún que otro bar con el ambientillo que me ha encantado (buena música, películas en blanco y negro de cine mudo, gente jugando a juegos de mesa y una estantería con libros y mangas).
Me lo he pasado genial, sobretodo porque yo funciono al revés. Tengo el cerebro en los pies (risas). Venga, no, enserio. Además de que me como la pizza, las magdalenas, el roscón, y todas las cosas que tengan principio y fin al revés, funciono al revés. La mayoría de la gente se va contenta a algún sitio, se lo pasa pipa y luego echa de menos su casa. Yo sufro muchísimo a la hora de irme y luego no quiero ver mi casa ni en pintura. Aunque como en mi cama en ningún sitio se duerme.
Para año nuevo me he propuesto bastantes cosas, incluso hice una lista con Pocahontas y ella añadió más. No sé si las cumpliré, pero sé que las iré cambiando poco a poco. Una cosa que sí he decidido es que no seré tan malhablada, digo muchas palabrotas y eso se tiene que cambiar, no puedo escribir en lenguaje culto y que luego una de cada diez palabras que salen por mi boca sea mierda. Otra, es que voy a quererme más y a conocerme más. Voy a dar más amor, aún. Y voy a hacer los deberes antes de las ocho de la tarde. Se va a acabar eso de a las doce ponerme a hacer un comentario de texto, tengo que ser más ordenada y limpia, y no dejarlo todo para última hora.
Y voy a dar más pasos para alcanzar mis sueños. Voy a esforzarme más y a abrirme camino, a seguir sin conformarme, a moverme. Os deseo lo mismo a vosotros. Que sea un feliz año 2012, y que si cuando acabe el año no estamos todos muertos podais mirar la lista de propósitos y admirar felices que habeis cambiado algo.
miércoles, 7 de diciembre de 2011
Dos semanas de vértigo.

El año pasado, unos cuantos compañeros y yo hicimos un periódico para el instituto. Sólo sacamos un ejemplar en Abril, porque no teníamos mucho tiempo y al parecer tampoco muchas ganas. Pero hace poco, se nos ocurrió volver a hacerlo. Sacar un número en Navidad. Mi aportación particular fue hablar sobre las huelgas (puesclaroquesí, ¿cómo no?) y hacer un reportaje preguntándoles a los profesores cómo eran ellos en el instituto. Todavía no tengo todas las respuestas, pero tendré que dedicarles un post, porque hay para rato.
Esto me hizo plantearme que si alguna vez llego a profesora y me preguntaran quién era yo a su edad, la respuesta sería bastante divertida.
"¿Que quién era yo a tu edad? Un puto desastre."
Desde que me parió mi madre soy un pequeño desastre animal. Soy una rebelde, una irresponsable, una vaga, una perra, no soy capaz de aguantar a las tentaciones. Soy un culo inquieto. Si tú a mí me pones delante de un libro para estudiar, gastaré diez minutos en decirme a mí misma "Sí, yeah, venga, a por todas, eres una máquina.", otros diez minutos en acariciar a mi perro que pasaba por allí, otros diez en leer la primera línea sin enterarme de nada porque estoy en las nubes. Luego, comenzaré a recitar la primera línea, cogeré un boli, lo pondré sobre un papel y la frase se me quedará en la boca mientras giro el boli haciendo rayajos otros diez minutos hasta darme cuenta de lo que estoy haciendo. Si a eso le sumamos que es el día anterior a un examen, no me sé nada y el resto de la tarde he estado viendo Anatomía de Grey, no llegamos a ninguna parte. Y luego saco un nueve. ¿Por qué? Porque me lo he leído una vez y se me ha quedado. Pero lo que es hacer, de hacer, de sabérmelo bien... no. Por suerte hay un fragmento de mí que se llama "culpabilidad" que se anticipa a cualquier cosa siempre y consigue que sea capaz de meterme en la cama, cerrar los ojos, acordarme de que había deberes de lengua y destaparme, encender la luz y cagarme en la puta mientras saco una hoja y el estuche.
No sé, de verdad, cómo mi yo académico ha conseguido sobrevivir a estas dos semanas de vértigo en las que he tenido todos los examenes de todo. A una media de dos por día. Creo que ha sido la primera vez en toda mi vida en la que he hecho algo por las tardes además de tocarme las narices, quedar con todo el mundo, ver siete series a la vez, bailar por la casa y tocarme las narices de nuevo. He acabado mental y físicamente agotada.
Sin embargo, sí sé cómo mi yo YO, ha conseguido sobrevivir a este torbellino de esdevenimientos. Me lo he pasado bien.
Siempre me ha gustado ir a clase, pero no me levantaba con ganas de ir a clase. El año pasado, a final de curso, el fenómeno empezó a ocurrir, y pese a que este año lo empecé con un poco de mala pata, ahora mismo estoy muy contenta. Me levanto con ganas de ir a clase, de llegar, de aprender y absorverlo todo, de conocer a la gente, de reirme mucho. Y estas dos semanas me he reído muchísimo. De tanto reírme he adelgazado cuatro kilos (vale, a lo mejor no ha sido de reírme y estaba estresada, pero es bonito decirlo así). Porque estudiar en el autobús, ir corriendo por la calle porque llegaba tarde ha hecho que quiera enfrentarme a retos. Acabar una clase y compartir sesiones de abrazos fugaces en los pasillos con los compañeros de la otra clase, los que iban conmigo el año pasado antes de que nos partieran en dos, sube la moral. Porque todos estamos nerviosos, y sabemos que no estamos solos, que no somos superhéroes, y que enfrentarte a segundo de bachillerato sin apoyo es un suicidio. Necesitas a alguien con quien comparar apuntes, a alguien con quien repasar esa absurda fonética, esos ejes cronológicos, esas tablas de verbos cada vez más enrevesadas. Necesitas a alguien con quien tirarte en el suelo del patio compartiendo una bolsa de patatas mientras te quejas de lo mal que te ha salido el examen de artístico y lo feos que eran todos los bodegones a escojer. Necesitas a alguien con quien compartir una mirada cuando todo te recuerde a la virtud de Séneca. Necesitas a alguien a quien decirle "Voy a suspender" y que te responda "Pues ya somos dos". Necesitas a alguien con quien llenar la pizarra de dibujos amorfos y de frases tontas, alguien con quien colgar por el instituto carteles de "Coge una sonrisa", alguien con quien compartir el agua de las acuarelas, o risas cada vez que el profesor repite esa palabra. Necesitas a alguien con quien gritar cuando haya fiesta, con quien engordar cuando no haya nada que estudiar, con quien dormir en el trayecto de vuelta a casa en un autobús concurrido. Alguien como Pat y Zapatilla, que son dos amores con los que tengo una conexión muy fuerte. Alguien como Spok, que es lindo como él sólo. Alguien como Drums, que se cruza fugazmente y alegra el momento. Alguien como Dratori o Roj, que son las mejores compañeras de nervios que hay. Alguien como Silhouette, que escapa de su mundo mientras que tú lo haces del tuyo y os encontrais en medio. Alguien como Pocahontas, que te alivia los nervios con sus apariciones repentinas.
Y mis dos semanas de vértigo se transforman en un pálpito de corazón rápido, en una risa, en un abrazo, en mil abrazos. Y sobre todo en experiencias insustituibles.
jueves, 24 de noviembre de 2011
Momentos de risa antes del deber.
Hoy, pese a ser un día laborable, hemos comido Padre, Madre, Clumsy y yo juntos. Este fenómeno no ocurre casi nunca, puesto que generalmente cada uno llega a una hora distinta y Padre por las tardes estudia. Y ha sido divertido. Como hemos estado una semana con la nevera rota y hoy nos han traido la nueva, no teníamos casi nada. Así que ha sido la típica comida de sobras en la que se comparte todo.
Padre: Venga, Clumy, haz de conejillo de indias y cómete las albóndigas.
Clumsy: ...
(¿Recordais el día de la gran Boda del Siglo? Pues esas albóndigas.)
Yo: ¿Están ricas Clumsy?
Clumsy: ...
Yo: Venga, que llevan ahí un mes.
Clumsy: Están muy ricas, seguro.
Yo: Un mes. Todo un mes. No es nada. Pruébalas.
Clumsy: ...
Yo: Un mes.
Madre: ¿Y qué? Habeis comido cosas que llevaban un año.
Todos: ...
Tras un derrumbamiento de infancia y carcajadas sonoras...
Clumsy: Pues qué pequeña es la nevera ¿no?
Yo: Pero si es más alta que la otra.
Clumsy: Pero menos honda.
Madre: Mejor, así vemos lo que hay dentro y no se quedan las cosas ahí años sin que nadie sepa que están ahí.
Yo: (Muerta de risa) Un puré mohoso por ahí.
Madre: El humus que ya ni es humus, es penicilina.
Padre: El limón que se seca, se retuerce pero nunca se pone malo.
Madre: Se tira cinco meses secándose y aún así no se pudre, sino que repele las bacterias.
Padre: De hecho las esporas que van a posarse en el limón mueren cegadas.
Despues de algunos descojones más.
Yo: Padre, te has comido ya diez patatas y yo ninguna. Qué injusto.
Madre: Vamos a repartirlas. (Separa los montones de Clumsy y mios. Separa el suyo del de Padre.) Esto para tí. (Señala un montón y coge una patata y se la come.)
Padre: ¡Oye! ¡Qué morro tienes!
Madre: Ea. Esque tenía currusquelo.
Yo: Creo que Clumsy y yo somos las únicas adolescentes en el mundo que sabemos qué significa esa palabra. Vamos al insituto, la decimos y la gente no nos entiende.
Padre: (Después de haberse comido casi toda la barra de pan, coge un cacho más que sólo deja el pico)
Yo: ¡Padre!
Padre: Perdona, perdona (Me da el cacho). Qué violencia.
Yo: Hombre, me he criado contigo. O comes rápido....
Clumsy y yo: ... ¡o no comes!
Me ha encantado reirme tanto justo antes de tener que hacer un autorretrato a bolígrafo que sé que quedará horrible y me convertiré en pica-pica.
Padre: Venga, Clumy, haz de conejillo de indias y cómete las albóndigas.
Clumsy: ...
(¿Recordais el día de la gran Boda del Siglo? Pues esas albóndigas.)
Yo: ¿Están ricas Clumsy?
Clumsy: ...
Yo: Venga, que llevan ahí un mes.
Clumsy: Están muy ricas, seguro.
Yo: Un mes. Todo un mes. No es nada. Pruébalas.
Clumsy: ...
Yo: Un mes.
Madre: ¿Y qué? Habeis comido cosas que llevaban un año.
Todos: ...
Tras un derrumbamiento de infancia y carcajadas sonoras...
Clumsy: Pues qué pequeña es la nevera ¿no?
Yo: Pero si es más alta que la otra.
Clumsy: Pero menos honda.
Madre: Mejor, así vemos lo que hay dentro y no se quedan las cosas ahí años sin que nadie sepa que están ahí.
Yo: (Muerta de risa) Un puré mohoso por ahí.
Madre: El humus que ya ni es humus, es penicilina.
Padre: El limón que se seca, se retuerce pero nunca se pone malo.
Madre: Se tira cinco meses secándose y aún así no se pudre, sino que repele las bacterias.
Padre: De hecho las esporas que van a posarse en el limón mueren cegadas.
Despues de algunos descojones más.
Yo: Padre, te has comido ya diez patatas y yo ninguna. Qué injusto.
Madre: Vamos a repartirlas. (Separa los montones de Clumsy y mios. Separa el suyo del de Padre.) Esto para tí. (Señala un montón y coge una patata y se la come.)
Padre: ¡Oye! ¡Qué morro tienes!
Madre: Ea. Esque tenía currusquelo.
Yo: Creo que Clumsy y yo somos las únicas adolescentes en el mundo que sabemos qué significa esa palabra. Vamos al insituto, la decimos y la gente no nos entiende.
Padre: (Después de haberse comido casi toda la barra de pan, coge un cacho más que sólo deja el pico)
Yo: ¡Padre!
Padre: Perdona, perdona (Me da el cacho). Qué violencia.
Yo: Hombre, me he criado contigo. O comes rápido....
Clumsy y yo: ... ¡o no comes!
Me ha encantado reirme tanto justo antes de tener que hacer un autorretrato a bolígrafo que sé que quedará horrible y me convertiré en pica-pica.
miércoles, 16 de noviembre de 2011
Mani estudiantil.
Y... por fin, hace una semana, la liamos parda en la manifestación organizada.
Despues de remover cielo y tierra, de hablar con jefes de estudios y directora, de convocar a delegados e instarlos a manifestarse y a pensar en su futuro, llegó el día y yo con fiebre.
Pero aun así, y con un examen al día siguiente, por mis narices que no faltaría. El viaje en autobús fue una experiencia mística que nunca olvidaré. Casi me parecía oir a Enya cantar en mi oído mientras todo el mundo se ralentizaba a mi alrededor y los edificios temblaban como flanes y jugaban a estirarse. Y una suave y ensoñadora niebla blanca se aposentaba en mis contornos de visión como mostrándome una imagen irreal.
Pero anda que no se me pasó todo rápido cuando llegué al campo de batalla y ví como grupos de jóvenes concienciados se acercaban con pancartas y rotuladores de colores. Sus espíritus de lucha brillaba en sus auras.
Speed, como digno firmante de la hoja de manifestación y yo, como digna participante en la organización, nos reunimos con un policía que nos explicó cómo nos abriría camino.
Y todo comenzó. Me acoplé en la primera fila sujetando con fuerza la enorme pancarta lider y gritando, aunque no tan fuerte como los demás pues el resfriado me tenía comidas las cuerdas vocales.
No eran muchos, pero los pocos guerreros que se reunieron allí con libros de texto como únicas armas, quemaron las calles de la ciudad con gritos de protesta, ceños fruncidos con rabia y afán de justicia. Nos cruzamos con otra manifestación. Eso nos ayudó, y nosotros a ellos también. Que la prensa vea que estamos descontentos, que vean que estamos en una etapa propicia para una revolución, que vean que todo se desmorona como siga así, y en unos años los motines y las batallas de piedras serán un escenario común en las urbes, tan tecnológicas y evolucionadas que pueden viajar al espacio y clonar ovejas, pero no saben resolver sus conflictos sin violencia y sin ridiculizar al prójimo, no son capaces de ser honestos con los demás, y tampoco con ellos mismos.
Fue bien. Volví a mi casa con fiebre, y decepcionada por la falta de gente. Pero con mi espíritu de lucha a tope y ganas de poner verde cualquier conducta hipócrita que aluda a las reprogamaciones como eufemismos de recortes y a esas contestaciones plagadas de verborrea inútil que no dice nada aparte de palabras con lexemas tranquilizadores que no contestan a nada.
Sin duda lo peor de todo es que han convocado otra huelga para mañana en otros institutos, por ejemplo el de Clumsy y Silhouette, después de que ese instituto no se unió a nosotros en una ocasión en la que protestar estaba a huevo.
Por favor, no dejeis de luchar por vuestro futuro, porque dentro de unos años, el mundo estará en nuestras manos. Sí, en las tuyas y en las mías. Tú, adolescente o joven que te gusta navegar por internet, que tienes unos padres en tu casa que pagan las facturas, que estudias en algún centro, que tienes amigos, lees, juegas con videojuegos, viajas y comes lo que pillas. Seremos los adultos. Igual que ahora somos esa generación de jóvenes maleducada, influída por modas extranjeras y pasota. Dentro de nada el mundo es tuyo, y mío también. Y seremos como ahora, sin tener ni idea de qué hacer con él. Por eso hay que saber, hay que estudiar y preocuparse, hay que ver detrás de las palabras. Chicos, hay que prepararse para heredar esta gran bola de mierda y convertirla en algo bello.
Despues de remover cielo y tierra, de hablar con jefes de estudios y directora, de convocar a delegados e instarlos a manifestarse y a pensar en su futuro, llegó el día y yo con fiebre.
Pero aun así, y con un examen al día siguiente, por mis narices que no faltaría. El viaje en autobús fue una experiencia mística que nunca olvidaré. Casi me parecía oir a Enya cantar en mi oído mientras todo el mundo se ralentizaba a mi alrededor y los edificios temblaban como flanes y jugaban a estirarse. Y una suave y ensoñadora niebla blanca se aposentaba en mis contornos de visión como mostrándome una imagen irreal.
Pero anda que no se me pasó todo rápido cuando llegué al campo de batalla y ví como grupos de jóvenes concienciados se acercaban con pancartas y rotuladores de colores. Sus espíritus de lucha brillaba en sus auras.
Speed, como digno firmante de la hoja de manifestación y yo, como digna participante en la organización, nos reunimos con un policía que nos explicó cómo nos abriría camino.
Y todo comenzó. Me acoplé en la primera fila sujetando con fuerza la enorme pancarta lider y gritando, aunque no tan fuerte como los demás pues el resfriado me tenía comidas las cuerdas vocales.
No eran muchos, pero los pocos guerreros que se reunieron allí con libros de texto como únicas armas, quemaron las calles de la ciudad con gritos de protesta, ceños fruncidos con rabia y afán de justicia. Nos cruzamos con otra manifestación. Eso nos ayudó, y nosotros a ellos también. Que la prensa vea que estamos descontentos, que vean que estamos en una etapa propicia para una revolución, que vean que todo se desmorona como siga así, y en unos años los motines y las batallas de piedras serán un escenario común en las urbes, tan tecnológicas y evolucionadas que pueden viajar al espacio y clonar ovejas, pero no saben resolver sus conflictos sin violencia y sin ridiculizar al prójimo, no son capaces de ser honestos con los demás, y tampoco con ellos mismos.
Fue bien. Volví a mi casa con fiebre, y decepcionada por la falta de gente. Pero con mi espíritu de lucha a tope y ganas de poner verde cualquier conducta hipócrita que aluda a las reprogamaciones como eufemismos de recortes y a esas contestaciones plagadas de verborrea inútil que no dice nada aparte de palabras con lexemas tranquilizadores que no contestan a nada.
Sin duda lo peor de todo es que han convocado otra huelga para mañana en otros institutos, por ejemplo el de Clumsy y Silhouette, después de que ese instituto no se unió a nosotros en una ocasión en la que protestar estaba a huevo.
Por favor, no dejeis de luchar por vuestro futuro, porque dentro de unos años, el mundo estará en nuestras manos. Sí, en las tuyas y en las mías. Tú, adolescente o joven que te gusta navegar por internet, que tienes unos padres en tu casa que pagan las facturas, que estudias en algún centro, que tienes amigos, lees, juegas con videojuegos, viajas y comes lo que pillas. Seremos los adultos. Igual que ahora somos esa generación de jóvenes maleducada, influída por modas extranjeras y pasota. Dentro de nada el mundo es tuyo, y mío también. Y seremos como ahora, sin tener ni idea de qué hacer con él. Por eso hay que saber, hay que estudiar y preocuparse, hay que ver detrás de las palabras. Chicos, hay que prepararse para heredar esta gran bola de mierda y convertirla en algo bello.
viernes, 4 de noviembre de 2011
Dos mundos.
¿Alguna vez se han mezclado dos mundos delante de vuestros ojos?
Es una sensación increíblemente extraña que no sabría si englobar en la categoría de felicidad radiante y extrañeza, incluso miedo. No es raro, ya que tendemos a separarlo todo. Al menos yo.
Drums va al mismo instituto que yo y tiene el mismo horario que yo. Eso no me había pasado nunca con ningún miembro de Resistencia y es genial. Porque sé que si me pasa algo mientras estoy en clase, o necesito ayuda, o tengo un dilema moral o quiero comida Drums está ahí. Y Drums me comprende. Por otra parte, ver en el mismo plano a la gente del instituto, a mis profesores, los pasillos, las clases y a Drums es no menos que inquietante.
Hoy, viendo como ella se relacionaba con total libertad con mi pequeño clan de clase, he visto como las barreras espaciales se rompían, saltaban los rayos y las chispas, y se fusionaban dos mundos, dos ambientes, dos sentimientos. Y me ha gustado ver que son compatibles.
¿Por qué no? ¿Por qué pensamos que no es compatible mezclar? Ya no hablo tan sólo de grupos de amigos, de mundos y costumbres distintas. Sino de estilos, de formas de vida, de opiniones.
Cuando empiezas a dibujar, hay un proceso de aprendizaje larguísimo y repleto tanto de teoría como de práctica. No tiene nada que ver con saber cómo mover la mano, eso lo sabe hacer todo el mundo. Dibujar es una actividad mental que consiste en saber mirar, saber ver lo que se ve. Al conseguir verlo, consigues dibujarlo y alegra muchísimo darse cuenta de que las manchas que antes no hubieras visto ni harto vino, existen, están ahí. Esto es difícil entenderlo si no dibujas, pero para que os hagais una idea.
El estilo embrión que deja entrever un poco lo que haces, tu manera de expresarte, tu mundo interior, no aparece hasta que no llevas años dibujando y has hecho quinientos mil dibujos, algunos a los que les has prendido fuego o se los has dado para comer al perro. Ese estilo embrión, refleja lo que hay en tí. No lo que muestras, lo que hay, cómo eres. Si además tienes la suerte de actuar conforme a tu personalidad (esto no siempre sucede, mozuelos, habeis de admitirlo), entonces perfecto.
Es genial tener un estilo, pero para saber dibujar, para elegir qué dibujar antes tienes que saber controlar lo que haces. Tienes que saber mezclar mundos. Como cuando un actor que está teniendo un día horrible llega al escenario y tiene que representar un momento de dicha absoluta, se pone su máscara, olvida su vida y se centra en representar. Y si tu estilo embrión es suave, delicado, femenino, poético (como es mi caso) te lo tienes que guardar y aprender a ser enérgico, dramático, fuerte y veloz. Y es entonces, cuando está todo mezclado y eres capaz de utilizar todos los estilos en un solo cuadro, entonces puedes elegir en qué mundo vivir.
O... puedes fusionar mundos.
Es una sensación increíblemente extraña que no sabría si englobar en la categoría de felicidad radiante y extrañeza, incluso miedo. No es raro, ya que tendemos a separarlo todo. Al menos yo.
Drums va al mismo instituto que yo y tiene el mismo horario que yo. Eso no me había pasado nunca con ningún miembro de Resistencia y es genial. Porque sé que si me pasa algo mientras estoy en clase, o necesito ayuda, o tengo un dilema moral o quiero comida Drums está ahí. Y Drums me comprende. Por otra parte, ver en el mismo plano a la gente del instituto, a mis profesores, los pasillos, las clases y a Drums es no menos que inquietante.
Hoy, viendo como ella se relacionaba con total libertad con mi pequeño clan de clase, he visto como las barreras espaciales se rompían, saltaban los rayos y las chispas, y se fusionaban dos mundos, dos ambientes, dos sentimientos. Y me ha gustado ver que son compatibles.
¿Por qué no? ¿Por qué pensamos que no es compatible mezclar? Ya no hablo tan sólo de grupos de amigos, de mundos y costumbres distintas. Sino de estilos, de formas de vida, de opiniones.
Cuando empiezas a dibujar, hay un proceso de aprendizaje larguísimo y repleto tanto de teoría como de práctica. No tiene nada que ver con saber cómo mover la mano, eso lo sabe hacer todo el mundo. Dibujar es una actividad mental que consiste en saber mirar, saber ver lo que se ve. Al conseguir verlo, consigues dibujarlo y alegra muchísimo darse cuenta de que las manchas que antes no hubieras visto ni harto vino, existen, están ahí. Esto es difícil entenderlo si no dibujas, pero para que os hagais una idea.
El estilo embrión que deja entrever un poco lo que haces, tu manera de expresarte, tu mundo interior, no aparece hasta que no llevas años dibujando y has hecho quinientos mil dibujos, algunos a los que les has prendido fuego o se los has dado para comer al perro. Ese estilo embrión, refleja lo que hay en tí. No lo que muestras, lo que hay, cómo eres. Si además tienes la suerte de actuar conforme a tu personalidad (esto no siempre sucede, mozuelos, habeis de admitirlo), entonces perfecto.
Es genial tener un estilo, pero para saber dibujar, para elegir qué dibujar antes tienes que saber controlar lo que haces. Tienes que saber mezclar mundos. Como cuando un actor que está teniendo un día horrible llega al escenario y tiene que representar un momento de dicha absoluta, se pone su máscara, olvida su vida y se centra en representar. Y si tu estilo embrión es suave, delicado, femenino, poético (como es mi caso) te lo tienes que guardar y aprender a ser enérgico, dramático, fuerte y veloz. Y es entonces, cuando está todo mezclado y eres capaz de utilizar todos los estilos en un solo cuadro, entonces puedes elegir en qué mundo vivir.
O... puedes fusionar mundos.
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Triste festín.
lunes, 31 de octubre de 2011
Soy to lerda.

Hoy, para empezar a contaros mi vida, voy a utilizar una de las estructuras sintácticas que más me gustan, que más uso, que más hasta las narices vais a estar de leerla. Preparaos que ahí va.
Desde que me parió mi madre, soy to lerda.
Vamos a ver, no esque sea lerda de ser lerda entendiendo el concepto lerda como esas personas que se emborrachan en una ciudad desconocida y sin amigos que por lo menos se pierdan con ellos. Que si lo habeis hecho, pues nada, bien por vosotros impulsivos cachorros. Soy lerda en el sentido de que soy... un poco inocente. Y si a eso le sumamos que siempre estoy en la séptima nube a la izquierda, pues teneis mi coctel de lerdez (¿Esa palabra me la acabo de inventar?)
Si tu me dices (ven, lo dejo todo) que tienes un perro mutante, o un bosque, o un transanlántico con placas solares, yo me lo creo. Y no exagero, puedo poneros unos cuantos ejemplos.
Empecé a sospechar de mi cóctel de lerdez cuando Speed me puso una presentación de imágenes al más puro estilo National Geographic y me dijo que las había hecho él. Yo, ilusionada, le creí. La cosa empeoró cuando un niño me dijo que tenía un tio millonario que iba a comprar una casa con piscina para que se bañara en verano. Me lo creí. Aunque luego empecé a discrepar cuando dijo que su tio era rico porque había inventado internet. Este verano, con mis PrimoMonckey y PrimoPucheros, empecé a pasarme un juego de la Play. Estuvieron todo el tiempo haciendo bromas sobre spoilers y muertes de los personajes, que yo me creía hasta que Clumsy murmuraba desde las profundidades de las páginas de los libros. "Aquarela, es mentira." Hace poco, una chica de mi clase me dijo que estaba embarazada. Me lo dijo tan seriamente que me asusté y me lo creí. Pero todo se derrumbó cuando dijo que estaba de trece meses. Y el día de mi cumpleaños, mis compañeros de clase firmaron todos una tarjeta para mí a mogollón en la mesa de al lado armando ruido y gritando como si aquello fuera la guerra y no me dí cuenta.
Entre estos, muchos otros casos de "¡Aquarela! ¡Que te están tomando el pelo!" Reconozco que yo también lo he hecho. Una vez, Princesa y yo hicimos creer a Patatas que tenía un hijo de tres años. Y se lo creyó. Me parece que en mi vida he sabido aguantar una broma tantísimo tiempo sin reirme. Patatas aún creerá que es cierto. Y cuando venga y pregunte por el niño no sabremos que decirle.
El viernes, saliendo de clases de arte de Sim, Pocahontas me llamó. Yo había quedado con Drums en ir a dormir a su casa, que por cierto, está en la punta del mundo (también llamada San Vicente). Cuando Pocahontas me dijo que me acompañaba y luego se volvía a casa, pensé que quería pasar un rato conmigo, así que volví a casa para encontrarme con ella. Ahora que lo pienso es demasiado pateo. Mi plan era ir en autobús, pero Madre, como tiene ese instinto maternal que sólo las personas que han pasado por el trauma del parto tienen, insistió en que nos llevara Padre. Total, que nos montamos en el coche rumbo a casa de Drums dejando antes a Pocahontas en la suya. Cuando a mitad de camino Padre no hizo amago de ir dirección a casa de Pocahontas, me dio por preguntar por qué. Pocahontas dijo, descojonándose como nada, cosa que en el momento no me pareció sospechosa pero ahora que lo pienso es irreal, que no pasaba nada, que iríamos a casa de Drums (que insisto, está en la punta del mundo), y luego se volvería a casa cargada de vestidos.
Al final llegamos a casa de Drums Padre y yo. Padre insistió en quedarse allí hasta verme entrar. Yo pensé que era preocupación paternal, aunque ahora que lo pienso Padre casi no tiene de eso. Me reuní con Drums y Latin en la puerta. Drums me pidió mi palestina. Pensé que íbamos a algún sitio y como ella iba en manga corta tenía frio. Ahora que lo pienso, estábamos en la puerta de su casa, a la que podía subir a coger una chaqueta. Menuda gilipollez. Drums me puso la palestina en los ojos gritando "¡Es tu cumpleaños!" Pensé que me había hecho una tarta y la había escondido en algún sitio. Ahora que lo pienso, ¿para qué me va a tapar los ojos para llevarme a ver una tarta?
De pronto, alguien me quitó la palestina y la mochila, la luz se encendió y fui sepultada por un millón de globos de colores mientras muchas voces gritaban "¡Sorpresa!" Resistencia reunida y cantando cumpleaños feliz.
Y no me dí cuenta de nada, pese a que hacía más de una semana que lo había planeado todo, Drums había insistido un montón en saber a qué hora y cómo llegaría, Pocahontas apareció en mi casa milagrosamente a las nueve de la noche, Padre se quedó esperando en el coche hasta que me vio entrar, y Drums me pidió mi palestina porque "ella no tenía".
Soy to lerda. No me suelo dar cuenta de las cosas que me ocurren, o de cuando utilizan el sarcasmo conmigo. Me podeis hacer todo tipo de bromas el Día de los Inocentes, porque me lo creo todo.
Aunque por otro lado, las sorpresas son triples. Y a mí me gusta que me den sorpresas.
miércoles, 26 de octubre de 2011
La Boda de la Temporada.

Damas y caballeros, les presentamos... ¡La Boda de la temporada!
Desde que el mundo es mundo, y desde que AbuelaMaterna está en él, es una constante prisa. Mi querida AbuelaMaterna, si ha quedado con alguien que venga a recogerla, una hora y media antes ya está vestida, peinada, maquillada y perfumada esperando sentada en el sofá con el bolso sobre el regazo. Si tiene que coger un tren que sale a las nueve de la mañana, a las seis ya ha despertado a mi tio y está llegando a la estación. No vivo con ella (todavía), está a muchos kilómetros de mí, pero incluso cuando hablas con ella por teléfono tiene prisa por colgar.
Pensé que Madre era diferente, siempre lo pensé, pero además de hacerse jóvenes (¿recordais la entrada?), mis padres se están haciendo más como sus padres.
El sábado por la mañana, día X, día de la Boda, con Mayúsculas, Madre durmió hasta las doce del mediodía, hora a la que me pareció razonable despertarla. Ojalá no lo hubiera hecho. Morí.
He decidido que a partir de ahora os lo traduciré todo al español porque mi madre cuando se pone nerviosa habla un andaluz de la hostia.
Imaginaos el trajín de vestidos "Le voy a coser el escote un poco. ¡Casi se te ve la teta!", de zapatos "¡¿Seguro que están limpios?! ¡Que luego la guarra soy yo!", de ocupaciones de baño "¿Te has depilado ya? ¿Te has duchado ya? ¡Esque tardais lo que no hay en los escritos!"... Encima, Clumsy había ocupado el salón para ver Phineas & Ferb y había hecho de las suyas tirando un bote de cristal de betún negro al suelo. A lo que Madre reaccionó con una serie de palabrotas que no pienso reproducir aquí mientras la voz de Candace gritando se oía de fondo. También descubrió que mi chaqueta estaba arrugada y no sabía planchar punto, por lo que tuvo que llamar a... adivinad... venga, que no es tan difícil... sí, chicos, a AbuelaMaterna, que como ya he dicho, estresa hasta por teléfono.
Estaba tan nerviosa, que incluso en la comida, cuando me vió partir todas las albóndigas y mezclarlas con el arroz gritó con voz de orco "¡Ni se te ocurra ir a un restaurante o a una boda y hacer eso!" Resulta que Madre, una de las personas más hippies, liberales y empáticas que conozco, sabe reglas de protocolo. Flipad, malditos, como he flipado yo.
Pero después de todo el estrés, del que me escapé un rato para contactad con vosotros, yo ya estaba mega-mona-de-la-muerte y preparada para marcharme.
Padre y yo teníamos que salir antes para volver a ensayar las canciones que cantaríamos en la ceremonia, por lo que a las cinco salíamos de mi casa los cuatro, súper guapos y felices. Sí, felices. Madre estaba relajada, pues le había depilado y ayudado a vestirse, le había dicho lo guapa que estaba alabando sus rizos (y no era por cumplir), y le había ayudado a elegir zapatos.
Cuando llegamos allí, a la cherch, yo sin maquillar todavía, busqué a Drums, que venía toda emperifollada, vamos, nada que ver con el estilo casual de pantalones de colorines, camisetas de las guays y gualecos o sombreritos, o sudaderas anchas. Fue llegando la gente poco a poco, y yo sin maquillar todavía. Hasta que... por fin llegó Pocahontas. Ensayamos rápidamente y corrimos al baño para destrozarme la cara. Aunque al principio parecía que me habían pegado un puñetazo en cada ojo, supo arreglarlo y... yo no me tengo en muy alta estima, pero la verdad es que me encantó cómo quedó.
La ceremonia fue bien, excepto por el pequeño detalle de que a los niños que llevaban los anillos se les ocurrió jugar a desatarlos mientras cantábamos y las dos primeras filas se volvieron locas buscándo a los dos pequeños "protagonistas" perdidos por el suelo.
Luego llegó la hora de las fotos, y mientras todo el mundo se las hacía, y saludaba a los novios yo ayudaba a enrrollar la alfombra roja y recogía (esta vez no robé ninguno) ramilletes de flores decorativos.
Una señal del cielo quiso que Pocahontas quisiera que me fuera en su coche. Una señal del cielo que amé, porque a Clumsy, le dió por querer ir a casa a cambiarse de pantalones y le cayó una bronca horrible. Y encima luego mis padres se perdieron llendo al hotel y llegaron una hora tarde. Vamos, que se perdieron casi toda la recepción.
Cuando llegaron, y hubo que subir, Drums, Pocahontas, Clumsy y yo no perdimos en el hotel. Subimos dos pisos en lugar de uno y como había cartel con la palabra "Restaurante" y una flecha indicadora, la seguimos. Aquellos pasillos parecían el barco de Titanic (¿sabeis que nunca he visto la peli?), y Clumsy y yo no pudimos evitar empezar a hacer el tonto y a cantar la canción (que milagrosamente me sé).
Conseguimos llegar y sentarnos en nuestras mesas. Clumsy se sentó con los más jovencitos, mientras que a mi me separaron de Drums y Pocahontas y me senté con Dulce, con Speed y novia, con Pirómano, Flauta, y algunas otras personas. Agradecí mentalmente que no volvieran a sentarme con ArethaFranklin y su hermana, porque os recuerdo que la otra vez lo pasé mal. Dulce y yo nos hicimos amigas de unos chicos que sabían un montón sobre becas y viajes al extranjero. Madre mia, creo que estoy haciendo contactos.
La cena fue genial, y no sé si me he hecho más fotos seguidas en mi vida ni si he vagado de mesa en mesa con tanto descaro. Era interesante ver cómo en la mesa de Pocahontas y Drums, les estaban pintando los ojos a los chicos entre ArethaFranklin, Model y Pocahontas. Y había ya unos cuantos que llevaban más de cinco cervezas.
También era interesante ver como el muñequito del novio se caía una y otra vez de la tarta cada vez que intentaban cortarla. Y cómo la madre de Pirómano parecía que había descubierto su espíritu animal corriendo descalza por el salón. Y cómo Clumsy coleccionaba corbatas alrededor de su cuello.
El baile ya fue un desfase. La gente incluso me animaba porque me solté un montón y empecé a saltar y a fliparlo con tacones incluidos. Hasta que ya no pude más y me descalcé, pues el suelo era megachachi y era moqueta. Y Clumsy y yo nos inventábamos unas coreografías para flipar. Y Pastor bailaba emocionado. De mis padres pasé un poco, pero pude comprobar que cuando se juntan con unos cuantos más de su quinta ya no son jóvenes, son adolescentes con hormonas en plena efervescencia disfrutando de cada segundo vivos.
Total, que la Boda fue genial. Me encantó. Y aunque buscarse la ropa, el peinado, los zapatos, los adornos y demás paripés es un poco coñazo... disfruté como mi perro rascándose la oreja.
sábado, 22 de octubre de 2011
Alto en el camino.
Si estuviérais ahora mismo en mi casa os quedaríais alucinando. Podría relataros con todo detalle cada cosa que está ocurriendo, pero esa situación atentaría contra mi integridad física y moral por lo que... prometo que un día de estos escribiré una entrada donde cuente con pelos y señales los preparativos para marcharnos al bodorrio de la temporada.
Y ahora voy a ponerme mi vestidito, que es muy mono y me queda que os cagais.
Y ahora voy a ponerme mi vestidito, que es muy mono y me queda que os cagais.
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Luz en la cara.
Hoy, tras haber pasado una mala etapa con respecto al acto de quererme a mí misma, de baja autoestima, pero baja, baja, hasta China por lo menos, me han dicho que estoy guapa. Me han dicho que tengo una luz especial en la cara.
Al principio me he quedado anonadada y luego no he sabido qué responder. Nunca sé qué responder o cómo actuar cuando me hacen un cumplido, me pongo muy nerviosa y me sale una risa muy estúpida. Nada sexy. Pero me han alegrado el día, y puede que más.
No sé muy bien por qué será, pues SELECTIVIDAD va a matarme este año y no es una perspectiva muy emocionante. De hecho estoy centrada en un debate muy duro entre dos opciones no muy agradables. Opción uno, voy a SELECTIVIDAD con Filosofía y suspendo, por el mal profesor tocapelotas que cambia de hablar del Orfeísmo al dulce de castañas en menos de un minuto, u Opción dos, voy a SELECTIVIDAD con Historia de España y suspendo, por buen profesor tocapelotas que nos dicta seis páginas en menos de dos semanas.
Pero en las clases me lo paso de miedo. En Dibujo artístico, pese a que llevo cuatro horas haciendo un bodegón (no voy ni por la mitad) y el examen me exige uno en hora y media, nos ponemos a cantar canciones de Disney a viva voz y confío en que ahora, cuando vuelva a clases de arte Sim me entrenará. En Historia del Arte, pese a que no veo un pijo cuando la profesora apaga las luces y pone el proyector, todo es apasionante. En Inglés Práctico pese a que... pese a que nada, Emi mola mil, y he conocido a un chico, llamemoslo Chello, al que le gusta el Inglés, la música y Pulp Fiction.
¡Además en menos de un mes me voy de bodorrio again! Mi madre quiere vestirme como si tuviera unos diez años aunque la boda será el día después de cumplir diecisiete, pero Madre es así, muy hippie y muy guay. Pocahontas se ofreció para hacerme ella el vestido pero resulta que ha ganado una pasarela y tiene que ampliar la colección de vestidos para dentro de dos semanas (entre otras cosas), así que lo que haré será ir el sábado con Clumsy a mirar cosas.
En resumen, que mi vida va bien y encima me han llamado guapa. Hoy estoy feliz y pese a que mucha gente pueda decir que preocuparte por tu físico y hacer una entrada larga y magestuosa sobre lo que sube la moral que te digan que eres guapa es de no tener personalidad, me voy a pasar esa mentalidad por el forro y voy a gritar a los cuatro vientos que soy feliz y vomito arcoiris.
Al principio me he quedado anonadada y luego no he sabido qué responder. Nunca sé qué responder o cómo actuar cuando me hacen un cumplido, me pongo muy nerviosa y me sale una risa muy estúpida. Nada sexy. Pero me han alegrado el día, y puede que más.
No sé muy bien por qué será, pues SELECTIVIDAD va a matarme este año y no es una perspectiva muy emocionante. De hecho estoy centrada en un debate muy duro entre dos opciones no muy agradables. Opción uno, voy a SELECTIVIDAD con Filosofía y suspendo, por el mal profesor tocapelotas que cambia de hablar del Orfeísmo al dulce de castañas en menos de un minuto, u Opción dos, voy a SELECTIVIDAD con Historia de España y suspendo, por buen profesor tocapelotas que nos dicta seis páginas en menos de dos semanas.
Pero en las clases me lo paso de miedo. En Dibujo artístico, pese a que llevo cuatro horas haciendo un bodegón (no voy ni por la mitad) y el examen me exige uno en hora y media, nos ponemos a cantar canciones de Disney a viva voz y confío en que ahora, cuando vuelva a clases de arte Sim me entrenará. En Historia del Arte, pese a que no veo un pijo cuando la profesora apaga las luces y pone el proyector, todo es apasionante. En Inglés Práctico pese a que... pese a que nada, Emi mola mil, y he conocido a un chico, llamemoslo Chello, al que le gusta el Inglés, la música y Pulp Fiction.
¡Además en menos de un mes me voy de bodorrio again! Mi madre quiere vestirme como si tuviera unos diez años aunque la boda será el día después de cumplir diecisiete, pero Madre es así, muy hippie y muy guay. Pocahontas se ofreció para hacerme ella el vestido pero resulta que ha ganado una pasarela y tiene que ampliar la colección de vestidos para dentro de dos semanas (entre otras cosas), así que lo que haré será ir el sábado con Clumsy a mirar cosas.
En resumen, que mi vida va bien y encima me han llamado guapa. Hoy estoy feliz y pese a que mucha gente pueda decir que preocuparte por tu físico y hacer una entrada larga y magestuosa sobre lo que sube la moral que te digan que eres guapa es de no tener personalidad, me voy a pasar esa mentalidad por el forro y voy a gritar a los cuatro vientos que soy feliz y vomito arcoiris.
martes, 20 de septiembre de 2011
El Inicio del Supuesto Año Infernal.

Eso que llaman depresión post-vacacional se ha hecho dueña de mi cuerpo los últimos días. Veo la entrada a la universidad demasiado cercana y no me gusta, aunque es agradable darme cuenta cómo he crecido y de lo que he madurado respecto a mi manera de pensar y de comportarme.
Tengo miedo de muchas cosas, lo admito, pero el futuro y las decisiones me traen por el camino de la amargura. La verdad es que no quiero irme, tengo mi VIDA aquí y con VIDA no me refiero a rutinas, sino mi familia, a mis amigos, personas preciosas que descubro cada día más y me encantan.
Ayer fue un día horrible. No porque no me guste ir al instituto, que me encanta. Me encanta esa competitividad y esos piques sanos que te hacen mejorar y avanzar en tu camino. Me encanta esa generosidad pese a todo, que hace que quieras ayudar a trepar a tus compañeros. Porque no puedes hacerlo sólo. Porque no eres superman. Porque para eso estamos, para ayudarnos a subir la difícil cuesta. Todo lo difícil es boca arriba.
Pero fue un día horrible porque no disfruté lo que lo tenía que haber disfrutado. Por la mañana cuando me levanté, era de noche y me sangraba la nariz a chorro. Este fenómeno llamado DeliaVí, me ocurre cuando estoy nerviosa. Mi madre despertó a mi padre para que me llevara a clase pues se hacía tarde y él estaba un poco mosqueado, cosa que me hizo sentir culpable. En el instituto me entretuve y aprendí, dos cosas que amo, pero a la salida, al llegar la hora de pensar en el día siguiente me puse triste, es difícil y el futuro se acerca.
Por la tarde, fuí a casa de Pocahontas, acaba de terminar una colección de vestidos que presentó en un pase y... ¡ganó! Fuí a comer, a darle la enhorabuena, a hablar con ella. Luego vino Drums y también estuvimos hablando. Pero llegaron las ocho y media y me tenía que ir. Y me puse a llorar horriblemente. No quería hacerlo, lo estaba llevando bastante bien pero no pude más y se me escapó todo. Ella me abrazó y me dijo que... bueno, me dijo muchas cosas pero una de ellas fue: "Tienes... 16 años... ¡16 años! ¡Di'fruta! ¿Quién sabe qué va a pasar? Igual dentro de doh añoh noh vamos junta' a Italia a compartir piso, yo trabaho y voh estudiás... ¡O a París! ¡La siudad del arte!" Y yo lloré... lloré... lloré volviendo... lloré en mi casa...
Pero esta mañana me he despertado, mi padre me ha llevado al instituto en coche, he tenido una mañana cojonuda, he conocido a un montón de gente nueva con buena pinta. Y he hecho caso a mi padre: "Céntrate en algo. Objetivos a corto plazo." Pues bien, me he concentrado en socializar, aprender a saber hablar mejor con la gente, a ser la mejor en todo (eso de competir contigo misma está bien, pero es más efectivo competir con los demás), y en trepar, pero ayudando también a los demás a hacerlo.
Pese a que desde el primer día los profesores ya tienen la SELECTIVIDAD en la boca, están ahí para prepararnos para la que será una de las experiencias más estresantes de nuestra vida, quieren ayudarnos y que salgamos bien, somos sus alumnos queridos.
Esta tarde he ido a casa de Pocahontas a dibujar y a charlar un rato. Y estaba feliz. Estaba felizfelizfeliz. Este curso será un reto, será genial. Lo veo. Yo ayudo a trepar, pero también hay gente que me ayuda a mí. Mi padre hablando de la competitividad de la selección española, de que es sana y de que oirme hablar con fuerza le alegra. Mi padre puede ser incomprensivo e insensible a veces, pero cuando está de buenas es un cielo. Y Pocahontas... Con ella me siento bien, protegida, con Pocahontas todo saldrá bien, sabe qué hacer y está segura de todo. Con ella todo es posible (aunque luego a lo mejor no lo sea). Tanta gente... Las personas del instituto con su buen rollo mañanero son geniales.
Y parece ser que Silhouette también está contenta con su principio de curso.
¡¡Chicos, animaos, este año tiene que ser fantástico!! Picaos mucho, divertíos mucho, y relacionaos con todo el mundo. Es una riqueza.
lunes, 12 de septiembre de 2011
El violador.
Hay un violador suelto por la ciudad. Nadie sabe quien es y no lo han cogido pero nos han pedido que vayamos con cuidado por ciertas zonas (las cuales, qué casualidad, se encuentran peligrosamente cerca de mi casa y de mi instituto).
A mí madre le ha dado un ataque de preocupación de los suyos que la ha hecho volver a los tiempos de "madre-mete-miedo-hasta-crear-fobias-inoportunas". Y se pasa el día advirtiéndome a mí y a todas las jovencitas que se encuentra de que no vayamos por calles oscuras y solitarias.
Hoy, yendo a casa de Silhouette, mi madre me ha interceptado saliendo por la puerta.
Madre: Tenmuchociudaditonovuelvastarde.
Y mientras cerraba la puerta oí dentro de mi casa...
Clumsy: Pero mamá, si está aquí al lado...
Madre: Ya lo sé hija, pero hay un violador.
Me encanta mi madre. Le pueden sus instintos.
A mí madre le ha dado un ataque de preocupación de los suyos que la ha hecho volver a los tiempos de "madre-mete-miedo-hasta-crear-fobias-inoportunas". Y se pasa el día advirtiéndome a mí y a todas las jovencitas que se encuentra de que no vayamos por calles oscuras y solitarias.
Hoy, yendo a casa de Silhouette, mi madre me ha interceptado saliendo por la puerta.
Madre: Tenmuchociudaditonovuelvastarde.
Y mientras cerraba la puerta oí dentro de mi casa...
Clumsy: Pero mamá, si está aquí al lado...
Madre: Ya lo sé hija, pero hay un violador.
Me encanta mi madre. Le pueden sus instintos.
domingo, 28 de agosto de 2011
El curioso caso de Padre y Madre.
Mis padres tienen un extraño síndrome. Cuando más tiempo pasa más rejuvenecen. Hace unos años ocurrían situaciones del calibre de:
Madre: Cuando empieces a salir lleva spray de pimienta en el bolso.
Padre: Tu llámame siempre y yo voy a buscarte en coche. A cualquier lugar a cualquier hora.
Yo: Que sí...
O como:
Madre: No puedes ver esta serie porque es para mayores.
Yo: Pero si no sale nada...
Madre: Espera cuatro años.
Padre: O cinco.
O incluso:
Madre: No vayas sola a capoeira.
Yo: ¡Pero si es de día y se va por una avenida!
Madre: ¡Que no!
Pero por alguna extraña razón, llámese hartazgo paterno, crisis de madurez o esquizofrenia prematura, mis padres son más jóvenes que yo en estos momentos. Tanto, que se van de parranda sin el móvil, hacen barra libre (no cocinan) cada noche u ocupan el ordenador para ver anime. Y las situaciones se invierten peligrosamente:
Yo: (Por el móvil) Hay un tio gritando en la calle delante de la puerta de casa. Me da miedito, ¿te asomas por el balcón para verme entrar?
Madre: ¡Ese no te va a hacer nada! Anda, no seas miedica.
O:
Yo: Madre, déjame el ordenador un rato, por favor.
Madre: Estoy haciendo maratón de Naruto/Bleach/Scrubs/Anatomía de Grey.
Yo: Padre, ¿me dejas ver la tele?
Padre: Estoy jugando al Prince of Persia.
O:
Yo: (Por el Móvil) Padre, son las diez de la noche, tengo que ir hasta la plaza de toros para coger el bus, llevo cinco horas pintando y estoy sucia y despeinada. ¿Me recoges por favor?
Padre: Espera. (Tapando el auricular) Que se venga en bus ¿no?
Madre: (Por detrás) Sísísí.
Lo de que sean unos frikis tiene sus ventajas. No me miran mal a mí, y además puedes hablar con ellos de intereses comunes en cuanto a ocio se refiere. Y que me den libertad está muy bien. Lo que no mola nada es que va por épocas y la cosa cambió drásticamente en menos de un año.
Mi padre no es que haya sido protector nunca, mi madre demasiado. Pero en cuanto vio que mi madre se hablandaba, él dijo “El cielo se ha abierto, soy libre.” Dejó de ocupar su tiempo con otras cosas y empezó a convertirse en un adolescente. Cuando discutes con él imita tu voz, se burla de tí y se chiba. Y además quiere aprender a moverse como las divas negras y no le sale. Clumsy se rie de él por eso. Y sobretodo ve series guays, anda como si fuera guay y a veces habla guay. Y se ha puesto a estudiar un módulo. Eso es guay.
Yo quiero mucho a la santa madre que me parió. Me parece una persona realmente humilde e integra y consecuente consigo misma. Además, aunque no tenga estudios, es muy inteligente y las pilla al vuelo. Sabe cómo tratar a las personas y cómo actuar en cada situación. No es porque sea mi madre pero quien la viera sin conocerla pensaría que la tia es profesora o educadora. Pero hay días en los que suda de mí (no lo digo en el mal sentido) y ni me pregunta a dónde voy, y hay otros que de repente se estresa porque no quiere imaginarme conduciendo una bicicleta por carretera y pegándome una ostia (que a ella le pasó).
Mi abuela es igual. No, peor. Mis tios y mi madre hicieron de todo de jóvenes. Y cuando digo de todo quiero decir de todo. Mi madre tiene cuarentamil historias que contar y algún día escribiré un libro sobre ella. Mi abuela se preocupaba y tal como hacen las madres pero sin embargo sus hijos era super libres. Eso sí, a sus nietos no los deja coger un cuchillo porque se cortan (y aquí la menda tiene dieciseis años y lleva un cuter en el bolso, ser del artístico es lo que tiene), ni cruzar la calle porque les atropellan los coches (la menda va a un instituto en el peor barrio de Alicante), ni ir en bici por el pueblo porque (¡Ohmygosh!) nos les atropellan los (mmm... ¿5?) coches que hay en el pueblo.
Ahora mi abuela ve a mi madre y se pone nerviosa. Claro, de pronto es muy joven.
Cuando tenía diez años, mi madre escondió unos comics de Naruto que me había prestado Speed, porque salía el Sexy no Jutsu (una técnica en la que Naruto se convierte en una chica desnuda cubierta por NUBES DE VAPOR que hacen imposible que se vea NADA). Luego mi padre se vició, detrás fue mi madre y un día, yo y Clumsy pudimos verla (aunque yo había estado esperando dos años).
Boto siempre ha dicho que mi madre se pasaba de protectora. Pero se quedó flipado cuando este verano quedaba muchos días con él durante horas e ibamos a bucear a la playa y mis padres no llamaban, ni preguntaban, ni sabían dónde estaba. Que no es que yo vaya a irme a drogarme o a hacer orgías, pero para mis padres eso es un paso.
Creo que la situación es graciosa. Hacía tiempo que me había dado cuenta de que mis padres no eran superheroes, había aceptado que seguían siendo las mismas personas que hace veinte años pero con el cuádruple de responsabilidades. Es difícil ser mayor. Y no utilizo la palabra adulto porque no creo que se corresponda con lo que se cree que es su significado. Creo que el concepto adulto como persona mayor no existe. Creo que no cualquier persona puede llegar a ser adulta, pero sin embargo alguien joven puede serlo. Adulto no significa tener cuarenta años y tres hijos. Adulto significa ser responsable, priorizar correctamente, pensar con objetividad, tener inventiva y fortaleza, no rendirse a la primera de cambio, saber trabajar en equipo y no tomarselo todo a pecho, sino poder tener una discusión civilizada sobre temas que valgan la pena discutir, y no tonterías.
Ser mayor, si no eres adulto tiene que ser horrible. Y aunque yo considero a mis padres adultos y doy las gracias por estar bajo su cuidado, puedo comprender que esten un poco hasta los huevos de actuar con restricciones, preocuparse por todo lo que hacen sus hijas, estar pendientes de ellas a todas horas, y aguantar ruido y más ruido.
¿Quién no quiere ser joven para siempre? Ahora que por fin pueden relajarse un poco que lo hagan. Son divertidos, bipolares hasta la jodienda, pero divertidos.
domingo, 26 de junio de 2011
Mis hermanitos mayores o Mi primer encuentro con Doña Cerveza.

Llevo unos días pensando en hacer una entrada dedicada a la gran putada que es ser la más joven de un grupo. (De uno de mis grupos, tengo varios, soy así de guay. Llamemos a este "Resistencia") Me dí cuenta de que quería hacerla (la entrada) cuando Drums cumplió dieciocho años y decidió que nos fueramos de fiesta todos para celebrarlo. Después de pasar el día en la playa no es que tuviera muchas ganas de ir, sin embargo ese no fue el motivo de mi ausencia en el jolgorio organizado. Mis padres no me dejaron ir. Porque tengo 16 años y aunque soy la hija responsable y sincera prefieren no soltar demasiado la cuerda. "Tú no conoces el mundo, no sabes lo que hay por ahí." Lo que más jode es que se contradicen a sí mismo. Por ejemplo, cuando era más pequeña y había en el colegio alguna excursión a un país lejano (llamese Valencia, por un casual), la conversación era la siguiente:
Yo: Mamá, ¿me dejas ir a la excursión?
Madre: Es muy lejos... Me da miedo. No vas.
Yo: Por fiiiiiiiiii...
Madre: ¿Va Silhouette?
Yo: Sí.
Madre: (Meditando: Los padres de Silhouette son responsables y cautelosos, no dejarían a su hija ir si intuyeran peligro.) Vale. Entonces, puedes ir.
Ahora es distinto. Dulce tiene un año más que yo y está en el grupo "Resistencia", y como a Silhouette, mi madre la usaba de barrera de seguridad. Pero la primera vez que le pregunté a mi madre si me dejaba ir de fiesta...
Yo: Mamá, ¿me dejas irme con "Resistencia" de fiesta?
Madre: Eres muy joven todavía... Ellos lo comprendo pero tú... No, aún no.
Yo: Por fiiiiiiiiiiiiiiiii...
Madre: ¿Va Dulce?
Yo: Sí.
Madre: (Después de que el piano le golpeara la cabeza) ... Me da igual lo que hagan los padres de otros chavales, tú no vas.
Total, que me jodí, volví a mi casa, y me vicié a ver anime.
Pero ayer, fui a una boda. Y todo "Resistencia" estaba invitado, así que yo, más feliz que una perdiz saltando por todas partes y charlando con todo el mundo. Canté en la ceremonia (fue un milagro dado que el día anterior había estado llamando hijos de puta a los bomberos porque no me tiraban agua), lloré, abracé a todo el mundo... y los camareros empezaron a sacar cerveza. Y a mí me gusta la cerveza. Pero claaaro... mis padres rondaban por todas partes y pese a mis quejas y los ofrecimientos de mis queridos amigos: "Yo te sujeto la copa", tenía demasiado miedo y no probé el alcohol.
Acto seguido nos pasaron a las mesas y allí ocurrió la catástrofe. ArethaFranklin me grita "¡Reacsiona! Tus papá no está aquí, ¿qué hases bebiendo nestea?" Me pide una cerveza y me la bebo. Y la camarera me pone otra sin que yo se la pida. Y me la empiezo a beber. Cuando iba por la mitad me cagué en la puta. Resulta que mi organismo no metaboliza demasiado bien el alcohol y se descojona con ganas. Con cualquier cosa que decía cualquiera me reía como una loca. Y por dentro no me hacía puta gracia y quería parar pero no podía. Y luego empecé a cantar. Dulce se reía y le contaba a Drums, que estaba en otra mesa todo lo que yo hacía. Cada vez que pasaba el padre o la madre de alguien por nuestra mesa me escondía, y fui al baño a mear como cuatro veces. Dulce me mojaba la cara y cuando me tropezaba me cogía de la mano. Lo peor de todo es que mi mente estaba en plenas facultades, y podía pensar y hablar con resolución y claridad, con normalidad, pero no paraba de reirme y estaba mareada.
Para colmo no me entraba nada en el estómago y por más que Dulce me decía que bebiera agua y coca-cola no me entraba. Y ArethaFranklinSister me recomendaba que siguiera bebiendo cerveza si quería que se me pasara la chispa.
Aunque sin duda el castigo karmico rematante fue que PrimaMona, una niña de cinco años hija de una amiga de la familia de toda la vida que es como la hermana de mi madre, viniera, se me sentara encima y empezara de decirme que quería jugar a Mowgli. Y yo con ganas de potar y meandome a litros.
Luego en la pista de baile las cosas mejoraron y se me pasó un poco. Cuando volví a casa mis padres se enteraron, me puse malísima y me dormí a las seis y media de la mañana con la cabeza encima del vater (pero no vomité).
Hoy, tengo el estómago revuelto y bebo limonada. Esta mañana al aparecer viva por los lares de la cherch, "Resistencia" se ha reido de mí con ganas, y yo también, qué carajo. Ahora es ridículo pensar en las tonterías que hice, pero la pechá de reir no me la quita nadie, y me lo pase pipa. Aunque mi cuerpo no tanto en estos momentos.
Total, que soy la pequeña del grupo. No tengo hermanas mayores de sangre, hijas de mi Padre y Madre, por lo que no puedo disfrutar de los privilegios que llegan antes a casa. No puedo ir de fiesta con alguien en el que mis padres puedan depositar toda su confianza, y no sólo eso, alguien que se sienta responsable de mí y quiera protegerme, que me mire todo el rato y me tenga localizada, como a mis padres les gustaría. Pero a veces siento que "Resistencia" son esos hermanos mayores cabrones que disfrutan viendo como pierdes el control de tu cuerpo y se rien con cada gilipollez que dices sin estar en plenas facutades mentales y físicas. Pero también esos en los que puedes confiar pase lo que pase, esos que te dejan su hombro para llorar, para que te apoyes si estás mareado o si llevas unos tacones de aguja más altos que el Empire State, esos que te hacen reir y te introducen en un achispamiento para que sepas lo que es y sepas cual es tu límite (o para reirse), esos que te quieren y te mojan la nuca. Esos que eliges.
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